Una visita al dentista se complicó en una complicación médica que supuso que en una niña de 4 años la aguja anestésica se rompió y quedó alojado cerca del cerebro. Inicialmente varios dentistas intentaron y no lograron extraerla, si bien al fina varios cirujanos lograron extraer la aguja sin causar daños permanentes. Sorprendentemente, Sara se recuperó por completo en una semana.
Este suceso adverso es un fenómeno extraordinariamente raro pero que viene a recalcar los riesgos que pueden suceder incluso ante los procedimientos dentales más comunes.
Lee la historia completa de la experiencia de Sara y su milagrosa recuperación después de que una aguja de anestesia rota migrara a su cerebro durante una visita dental de rutina.